El Sazón de la Abuela Tina
Biografia de la Sra. Ernestina Chávez
Nació en el año de 1921 en el poblado de La Noria. A los 15 años contrajo nupcias con un Teniente, más Ernestina Chávez nunca imaginó que su felicidad duraría muy poco tiempo ya que el teniente se recibió la órden de ir a cumplir una misión muy lejos de La Noria. Su ya entonces esposo le prometió regresar por ella en la primera oportunidad que tuviera, ella muy triste salió rumbo a la estación del ferrocarril a despedirlo en un mar de lágrimas y él al mirarla tan triste le juro amor eterno y que tuviera la confianza que regresaría muy pronto por ella para continuar su bella historia de amor, el tren inició su marcha y ella agitando un paño con olor a nostalgia se mantuvo estatica viendo alejarse ese tren que se llevaba al amor de su vida, a esa pasión que la consumía por dentro y le quemaba las entrañas de su ser, ahí iba ese ser amado que la hizo conocer lo bello que es el amor, allí se mantuvo hasta que el último vagón se perdió en el interminable horizonte enmarcado por una espesa vegetación que ahogaba pesadamente el último contacto visual de su amado.
Al poco tiempo Ernestina recibió la primera carta de su esposo, le había cumplido que se mantendría en comunicación con ella, por medio de esas letras impresas en un papiro blanco, ella sintió que se transportaba al lugar donde él se encontraba y por medio de ese gran amor sintió atravesar la distancia cuando depositaba sus labios en la superficie de ese papel como único enlace de su gran amor. Semanas despues Ernestina le enviaba una carta donde le informaba al teniente que pronto iba a ser Papá, él se puso muy féliz pues las lineas de la carta que escribió en contestación a tan féliz acontecimiento así lo indicaba, pasarón 7 meses cuando de pronto el único canal de comunicación entre ambos dejó de existir, ella ya no recibió cartas de su amado y se dió a la tarea de averiguar que pasaba y nadie le pudo dar respuestas. Llegó el día del alumbramiento y ella sin moneda alguna en su bolso como pudo acudió a una partera a quien le prometió pronto pagarle, más en esos tiempos, que erá casí una obligación cumplir con la cuarentena que a ella le pareció un infierno tan larga espera pues no tenía dinero ni quien le pudiera brindar ayuda pues era de cuna muy humilde.
Una vez pasado tan largo plazo, acudió a una humilde choza a un lado del arroyo para pedirle a la señora de la casa que si tenía frijol que pudiera regalarle para alimentarse y así alimentar a su bebita con su leche materna, la piadosa mujer que también vivía muy limitada, le regaló el único medio kilo de frijol que tenía para ella y su esposo. Ernestina muy contenta, regresa a su choza y se pone a elaborar unos ricos frijoles a los que le agregó algo de pasta de maíz que le habían también regalado, la masa la hizo bolitas en forma de ombligo y que se le ocurre la idea de salir a la banqueta y ofrecerle a dos jornaleros que pasaban por allí en ese preciso instante, probar su sopa de frijol, ellos accedierón y quedaron encantados dejandole unas monedas por su sabrosa comida y a partir de ese día llegaban por su sopa de frijol con ombligo blanco ó negro, posteriormente tuvo lo suficiente para empezar a hacer otros guisos que con su buen sazón atrajo a otros comenzales y así en espera de tener noticias de su amado se hizó famosa en los alrededores por su buena comida y así pudo mantener a su hija. El teniente nunca regresó, no se supo nada de él... El tiempo todo lo cura y ella se mantuvo fiel al recuerdo de su esposo viviendo sola con su única hija |